Heraldo de Aragón: "Somos resilientes, se puede ver en nuestros mapas" - María Zúñiga

Entrevista de Heraldo de Aragón - 21/03/2021

Reproducimos aquí la entrevista publicada en la versión digital de Heraldo, que firma Raúl Lahoz:

El ARN envuelto en una capa lipídica y coronado por proteínas ha sido aquilatado, evaluado, maldecido, atacado... Últimamente, incluso por fin vacunado. Y cartografiado. Sí, cartografiado. Lo detalla María Zúñiga, profesora del Departamento de Geografía y Ordenación del Territorio de la Universidad de Zaragoza.

Si un nanómetro es una millonésima parte de un milímetro, y un coronavirus mide 100 nanómetros, en un milímetro cabrían diez mil coronavirus. Toda esta ecuación para comenzar preguntándole cómo ubicar en un mapa algo tan ínfimo como un virus.

Se trata de tomar los datos y ubicarlos espacialmente. Eso permite ver patrones espaciales de comportamientos. En este caso, del coronavirus, de la enfermedad. Ya hay datos de otros temas localizados. Al hacerlos coincidir, se extraen conclusiones.

¿Qué conclusiones extrae?

Varias. Por ejemplo, que el virus es extremadamente móvil. Evoluciona muy rápido. En cada ola se ha visto que se ha relacionado con factores sociodemográficos y socioeconómicos diferentes. En la primera ola llegó de la mano de personas con movilidad: el que se fue a Bérgamo el fin de semana, el de Valdespartera que está todo el día en el tranvía...

¿Y en la segunda ola?

Afectó a los barrios más vulnerables, como Delicias, San Pablo o Las Fuentes.

¿Por qué?

Porque esta ola de verano estuvo muy relacionada con la recogida de fruta. Estas personas dormían luego en estos barrios.

¿Era previsible?

Sí. El número de personas por vivienda o número de metros cuadrados de las viviendas son indicadores evidentes de vulnerabilidad. Y las medidas de seguridad son menores, pues allí no se puede aislar a una persona. La tercera ola fue después del Pilar, y la cuarta, en Navidad.

¿Influye el entorno?

Por supuesto. Nosotros, como grupo de investigación GEOT (Grupo de Estudios de Ordenación del Territorio), llevamos desde 2012 trabajando en geografía y salud. Y estamos convencidos de que el entorno influye en la salud. No vinculado a la covid, el entorno rural protege en la depresión, actúa como factor protector. Se pueden ajustar mejor las decisiones, igual en prevención que para mitigar efectos de la covid.

Además de una auditoría económica, ¿cuándo llegará la auscultación emocional?

La dimensión emocional la hemos abordado con el Ayuntamiento de Zaragoza en una encuesta. Respondieron cinco mil personas.

¿Qué tal fue?

Pensábamos que la situación anímica iba a ser bastante peor y luego vimos que solo era regular.

Algo es algo...

Aquí tiene el mapa de Zaragoza durante el confinamiento. Como sociedad somos realmente resilientes, se puede ver en nuestros mapas.

Me encanta el verde. ¿Qué desvela el color verde en el mapa?

Es la zona del Actur, por ejemplo, que tiene espacios más abiertos, urbanismo más amable. El color cambia a peor si vamos a San José y Las Fuentes, con calles más cerradas. Ahora estamos trabajando también con datos de mortalidad y letalidad.

Pensaba que eran sinónimos...

Pues no: mortalidad son las personas que mueren por covid respecto al total de la población, y letalidad, respecto a las personas enfermas de covid.

¿Se atreve a predecir el futuro del coronavirus?

La vacuna está siendo parte de la solución. Vamos a tener incidencias más controladas y situaciones menos graves. Queda al menos todo este año.

¿El futuro se puede cartografiar?

Sí, ya que la pandemia tiene muchas incógnitas y algunas de ellas tienen componente espacial. Allí es donde podemos aportar, porque la conducta de la covid se ve y se verá reflejada en un mapa.

Comunicación cartográfica...

Por supuesto. Le recuerdo que los mapas han sido la principal herramienta de comunicación con la sociedad durante la pandemia. Y lo seguirán siendo.