Alfredo Ollero: "¿Cómo se puede denunciar a un río por ser río y ser como es?" - respuesta a noticia del Heraldo de Aragón

Imagen de Google Eath

"Denuncian la presencia de una isla de grava en el Ebro bajo la Z-40" es el titular de la noticia publicada por Heraldo de Aragón el 05/12/2020

Reproducimos aquí el texto de nuestro compañero Alfredo Ollero, incluído por él en el apartado "Comentarios", a la noticia publicada hoy en Heraldo de Aragón:

El titular ya es tremendo: "Denuncian la presencia de una isla de grava" ¡¡¡En un río de gravas que tiene y toda la vida ha tenido islas!!! ¿Cómo se puede denunciar a un río por ser río y ser como es?

Por cierto, la isla ha existido siempre, no hay más que verlo en fotografías aéreas antiguas. Antes de la construcción del puente se encontraba pegada a la orilla de Movera.

El artículo está lleno de apreciaciones que demuestran el escaso conocimiento sobre cómo funciona un río y sobre cómo es el Ebro de estos concejales.

Desde el ámbito científico no podemos permitir en un tema como este que se emitan opiniones sin fundamento que no sean respaldadas por criterios técnicos, ni que la prensa se haga eco de ello y que cualquier persona pueda leerlo y se lo crea.

Esta isla lleva muchos años ahí y justo hasta hace un mes ya ha sido objeto de dragado y limpieza, como se observa en la foto, de forma injustificada y para no solucionar nada. El puro placebo de siempre.

Precisamente esa isla se sitúa en un punto de notable incisión en el cauce del Ebro, una incisión provocada por los 40.000 m3 de grava que se extrajeron para construir el puente. Precisamente no hay exceso de gravas, sino un claro déficit, lo cual está encajando el cauce y descalzando la orilla del soto de Cantalobos. Con este déficit, que cualquier visitante iniciado puede observar con claridad en el terreno, la estabilidad del puente está comprometida si se cometiera la torpeza de eliminar esa isla.

Las acumulaciones de sedimentos no incrementan las inundaciones. Esto está demostrado científicamente en ríos como el Ebro. Los sedimentos en crecida están en tránsito y no ocupan sitio. Invertir en limpiar y dragar es tirar el dinero. Las restricciones ambientales y las directivas europeas no están ahí por capricho.

No temáis en Villafranca de Ebro, porque las gravas de esa isla 1) no incrementan la inundación, 2) necesitan unas 15 crecidas importantes para llegar a esa localidad. Lo harán ya en el siglo XXII, cuando espero que haya bastante mayor sensibilidad y conocimiento fluvial y ambiental que en la actualidad.

Ofrezco a estos concejales, y a otros, de cualquier partido político, un curso de geomorfología fluvial y transporte de sedimentos. Podríamos desarrollar una iniciativa tan exitosa como la Escuela de Alcaldes que puso en práctica la Confederación Hidrográfica del Duero. Y les explicaría con detalle por qué no es cierto lo que comentan de los caudales, qué ocurre realmente con la ARA-A1, por qué dragar no soluciona nada sino que perjudica, qué alternativas existen, etc.

Alfredo Ollero Ojeda